La vida es un regalo de Dios, un regalo muy precioso. Como las personas valoran mucho la vida terrenal, procuran mejorarla, protegerla y prolongarla. Sin embargo, todos sabemos que tarde o temprano la vida terrenal llega a su fin.
Al crear al ser humano, Dios también le dio vida espiritual, que le permitía tener comunión con Dios y disfrutar de la verdadera bienaventuranza. Pero el hombre quebrantó el mandamiento de Dios y perdió esa vida espiritual.
El hombre comió del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, acerca del cual Dios había dicho: «...el día que de él comieres, ciertamente morirás» (Génesis 2:17).
El pecado alejó al ser humano de Dios y rompió la relación cercana que tenía con Él.
Con el pecado llegaron a la vida humana el temor, el dolor y la muerte.
Las personas tratan de encontrar paz y felicidad por sus propias fuerzas, pero no pueden librarse del pecado ni restaurar su relación con Dios.
Por eso necesitamos a Dios y Su salvación.
Dios amó a las personas y continúa amándolas, aunque se apartaron de Él. Para devolver al ser humano lo que perdió en el huerto de Edén, Dios envió a este mundo pecador a Su Hijo Jesucristo.
Hablando del propósito de Su venida, Cristo dijo: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10).
Jesucristo se convirtió en el Salvador del mundo porque tomó sobre Sí los pecados de todos y murió en lugar de ellos en la cruz, derramando Su sangre inocente. Jesucristo no permaneció muerto. ¡Resucitó! Cristo, que no cometió pecado, resucitó de entre los muertos y venció a la muerte.
Ahora, gracias a Su resurrección, el ser humano puede recibir nuevamente vida espiritual y volver a la comunión con Dios, porque la barrera que lo separaba de Dios fue quitada por medio de la muerte de Cristo.
Para recibir esta nueva vida, la persona debe reconocer su pecado, arrepentirse delante de Dios y volverse a Él con fe en Jesucristo.
El don de la vida eterna puede recibirse por medio de la fe en Jesucristo.
Él mismo dijo: «El que cree en mí, tiene vida eterna» (Juan 6:47).
¡ESCOGE LA VIDA!
Tome hoy la decisión más importante.
¡Dios te espera!
¡Dios te ama!
Le invitamos
a nuestros cultos
¡Nos dará mucho gusto recibirle!
Sacramento, CA 95838

